Pola Jauregui

Capítulo #04 – Con el sí flojo y el no dañado



Hay muchas personas (me incluyo), que nos encanta complacer al resto. Nos cuesta mucho decir que NO a una petición o favor que algún amigo, familiar, conocido e incluso novios y novias nos lo pidan. Para quienes tenemos esta particularidad del “SI” flojo debemos tener cuidado, pues nos podemos meter en muchos problemas.

Capítulo #4 - Con el "SÍ" flojo y el "NO" dañado

La palabra perfecta para definir esta situación es la Condescendencia; un hábito a tratar de complacer y dar gusto a los demás. Sé que no soy la única que se niega a decir NO frente a un favor o una petición de terceros; pero, ¿Esto es malo? ¿es un problema psicológico?

Cuando decidí escribir acerca de este tema, me daba mucha risa acordarme de todos los problemas en los que me he visto envuelta por andar con el SI flojo. Me encantan muchas situaciones en la vida en las cuáles la fuerza de voluntad se derrite y de mi boca simplemente florece un “si”, “de una”, “hagámoslo”, “ahora”, “chulla vida”, “ahora es cuando”. Yo sé que muchos de ustedes se sentirán identificados con algunos ejemplos cotidianos que me han sucedido y que estoy segura a ustedes también.

El lugar en donde más tenemos flojos los “SI” es en el trabajo. Cuando apenas estás iniciando en algún empleo y llega tu jefe a cargarte de trabajo, es imposible decirle NO. Esto me pasó cuando hacía mis prácticas laborales en una empresa cuyo nombre me reservaré; pero el caso es que cuando mi jefa llegaba con alguna idea nueva de Relaciones Públicas la quería poner de inmediato a ejecución frente a todo lo que ya estaba planificado; recuerdo que como era una principiante me daba mucho miedo decir no, sentía que no era lo suficientemente competente para hacer todo lo que se me encomendaba si respondía con alguna negativa a las peticiones de la jefa.  RESULTADO! Estrés y lágrimas a morir.

Otra situación donde el “NO” tenemos dañado es cuando llegan nuestros amigos a invitarnos a salir o a una bebida que nos guste. Debo confesarles que me encanta el café y las Micheladas. No soy mujer de licores ni tragos fuertes; pero, cuando de Micheladas se trata, la fuerza de voluntad desaparece y un “SI” se me afloja de la boca. Esto me pasaba muy a menudo cuando aún estudiaba en la Universidad, mis amigas y amigos lo sabían. Usualmente no me gustaba salir a bailar, tomar o pasar el tiempo en algún bar; sin embargo, cuando mis oídos escuchaban la palabra Michelada, no había excusa que ponerle y decir “chulla vida”. RESULTADO! Pasar sin dinero toda la semana.

Hay situaciones y situaciones en la vida en donde es bueno complacer a los demás y otras en las cuales en verdad debemos aprender a decir “no” pues nos estaríamos auto perjudicando. Usualmente cuando somos jóvenes aún nos da miedo decir NO a nuestros padres, a nuestros superiores, a nuestros jefes, en general, a quienes sentimos algún tipo de superioridad a nosotros. A mi aún me pasa, pero la pregunta que debemos hacernos es ¿tengo alguna ventaja sobre esto? ¿Vale la pena decir SI? ¿Me auto condenaré al estrés al aceptar esta imposición?  Creo que nada malo nos pasará si de vez en cuando aprendemos a responder con negativas frente a delicadas peticiones que nos hagan, como dice mi mamá “del suelo no has de pasar”. Muchas veces aceptamos realizar cualquier favor solo por la simpatía de alguna persona, por querernos ganar su voluntad, su amistad o su amor sin medir las consecuencias que nos traerá ser tan condescendientes con ellos o ellas. Hay personas que incluso deben tratar problemas judiciales por un favor que hacen a otra persona, prestar la firma personal, ser garante de un préstamo, ayudar en transacciones bancarias, son algunos de los temas delicados en los cuales debemos sentarnos a pensar con cabeza fría antes de aflojar un “SI” y meternos en líos de los cuales nadie más nos ayudaría a salir. Gracias a Dios este tipo de problemas no me han pasado y espero que a ustedes tampoco. La idea es que siempre es bueno hacer favores a los demás, siempre y cuando no nos perjudiquen en ningún ámbito personal ni profesional.  

Hoy en día hay muchos padres que también son muy condescendientes con sus hijos, simplemente no les gusta verlos llorar y ante el primer berrinche los complacen en todo. Yo recuerdo que cuando era una niña ni siquiera tenía tiempo a llorar por algo en lo que me encaprichaba pues ya me caía el jalón de orejas de mamá. Mi abuelita siempre ha dicho que tener el “si” flojo con los hijos, es llegar a tener un hijo flojo. No juzgo a los padres que están en esta posición porque yo aún no soy madre y tal vez no entienda muchas cosas, pero, estoy segura que jamás quisiera tener hijos flojos.

 Ser condescendiente tiene mucho que ver con los sentimientos. Alguna vez alguien me dijo “ningún comedido sale con la bendición de Dios” y “Haz el bien sin mirar a quién” ¿Qué creen ustedes?  Son dos posiciones muy distintas donde la primera hace referencia que debemos ser cautelosos a quienes decimos SI y la segunda frase hace referencia a que debemos decir SI a todo el mundo sin mirar a quien… me gustaría saber ustedes que piensan… hasta la próxima!

14 Replies to “Capítulo #04 – Con el sí flojo y el no dañado”

  1. Debo confesar que no he sufrido mucho por eso… es más recientemente me dijeron que tengo el No clavado. Jajaja me daba risa en ese instante. Creo que sé discernir cuando decir Si o No.
    Pero bueno ahora si después de leer esto.. mi pregunta es: vamos una michelada pola yo invito.. jaja
    Besos polita. #teampola

  2. Hola chamaca.
    Que buen tema el de está semana, creo que todos nos vamos a identificar pues en algún momento de la vida estaremos expuestos.
    Es complicado el si y no pero tendríamos que saber usarlos con la cabeza fría, dependiendo de la situación…
    Te dejo un abrazo y un cordial saludo, hasta la próxima semana.

    Pd: Me das tu firma para un préstamo? 😅

    1. siempre estamos expuestos mi querido! pero a veces pagamos por “buena gente” jajaja NO no te presto mi firma jajajaja que chistoso! un abrazote a la distancia!

  3. La verdad yo tengo el “SI” flojisimo, no hay cosa que me pueda resistir, pero la verdad el campo laborar me ha hecho madurar demasiado, lidiar como jefa de un restaurante ha sido la experiencia más difícil de mi vida donde un SI o un NO puede generar problemas con un cliente, mejor dicho con el hambre de un cliente, lo cual es más difícil aún, porque una persona hambrienta se vuelve una fiera jajajaja…

    1. Mi maca verde! tener un negocio ya es otra cosa y me imagino debe algo tenaz tomar una decisión errónea. De hecho me uno al grupo de las personas que con hambre se vuelven unas fieras jajajajajaj tu carácter ahora debe ser de más paciencia jajaja

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