Pola Jauregui

Capítulo #03 – Y una parte de mi corazón se fue con él…



Más que una mascota. Cuando un amigo se va, literalmente sientes como el corazón se te parte en mil pedazos.

Capítulo 03 - Y una parte de mi corazón se fue con él...

Ver partir a una mascota es tan doloroso y relevante como perder a un miembro de tu familia. Hace un año y medio yo pasé por este sufrimiento, vi fallecer a mi querido amigo, su nombre era “Rembrandt” como el famoso pintor de los años 1600. Compartió conmigo 14 años de su vida brindándome todo el amor y compañía incondicional que solo ellos saben dar. Decidí escribir este blog porque cada 21 de noviembre celebraba un año más de su cumpleaños. Así que decidí hacerlo como un pequeño homenaje a su memoria y para jamás olvidar a mi fiel compañero.

Sé que muchos de ustedes amigos, tal vez ya han pasado por este triste momento o a lo mejor lo están viendo venir y se niegan a aceptarlo. Yo jamás llegué a imaginar el dolor tan grande que se siente verlos partir y mucho menos aprender a vivir sin ellos, porque logran llevarse una parte de nuestro corazón.

Quiero contarles un poquito de mi querido Rembrandt. Historias que de seguro muchos se sentirán identificados porque ellos solo tienen una misión en la tierra y es enseñarnos que el amor puro e incondicional si existe. Debemos creer en el amor. “Rembri” como le decía de cariño, era un cocker gordito que cuando dormía le encantaba roncar y hasta soñaba, pues movía sus patitas simulando correr con los ojitos cerrados. Le encantaba dormir (como a la dueña) y lo hacía sin reparo como receta médica; en la mañana, en la tarde y en la noche, pero cuando estaba despierto era muy juguetón y travieso. Recuerdo que me quedé con muchos pares de zapatos rotos y mordisqueados y por supuesto muchos pelitos rondando en mi ropa. Cuando salíamos al parque era todo un “chapulín colorado” un superhéroe que ante el primer susto salía huyendo y nosotros debíamos defenderlo. Mi Rembri también sufrió muchos accidentes y pasó por varias operaciones, típico de perritos traviesos, pero su salud era nuestra felicidad.

Cuando yo estaba en el colegio, él era mi fiel compañía, pues al estudiar en un colegio vespertino, me quedaba hasta altas horas de la madrugada terminando mis deberes y tareas y por supuesto Rembri siempre se desvelaba conmigo bajo mis pies esperando por mí cual príncipe de cuento de hadas. Llegó a conocer a gran parte de mis amigas y amigos cercanos y por supuesto le encantaba ser el centro de atención y que todos le digan mimos. Se ganó el cariño de muchos de ellos hasta el punto de preguntar más por él que por mí. Como todo perro mimado, era muy celoso! Con niños, con juguetes con otros perros e incluso otras personas. Le encantaba ser el único mimado a donde sea que vayamos.

Sus últimos días los vivió delicado de salud, gastamos todas las opciones, esfuerzos y recursos en salvar su vida, pero en verdad su avanzada edad no le permitía seguir viviendo. Cuidar de un perrito viejo es como cuidar de un niño recién nacido, debes darle de comer, asearlo, ayudarle a hacer sus necesidades e incluso ser sus ojos; porque muchos llegan a perder la vista. Recuerdo que su salud estaba tan grave que su partida cada día se veía venir más cerca y rápida. Debo confesarles que sufrió mucho unos 3 días antes de partir, pero con toda mi familia nos negábamos a quitarle la vida; muchas noches de rodillas en mi cama le pedía a nuestro Padre Dios que sea Él quien se lo llevara pero que nos quite la responsabilidad de ser nosotros quienes le quitemos la vida o le lleguemos hacer “dormir” como usualmente se dice. Lloré mucho aquellos 3 días viendo como poco a poco se me iba. Hasta que una noche cuando estaba ya predispuesta a descansar, sentí el corazón salirse de mi cuerpo y partirse en dos literalmente! Desesperada me levanté a verlo y de pronto sentí su piel fría y sus ojos abiertos y perdidos, supe que estaba descansado. Solo recuerdo que lo abracé y me quedé toda la noche despierta, llorando y meditando en todo lo bueno que me había enseñado su compañía, todo lo bueno que compartió conmigo esos 14 años.

Muchas personas sienten apatía por los animales, por las mascotas; tal vez porque tuvieron algún mal recuerdo o alguna mala experiencia. Se me llena el corazón de lágrimas cuando veo que los maltratan, que los patean, que los tienen a sol sin sombra o incluso sin comer varios días y peor aún cuando los atropellan y no los ayudan. Ellos también son seres vivos que sienten y sufren, pero no pueden hablar. Nosotros podemos en muchas ocasiones ser su voz.

No me gustaría hacer más largo este blog porque las lágrimas no me dejan escribir más por hoy. Después de 1 año y medio aún se me salen lágrimas cuando lo recuerdo o cuando tengo que hablar de él. Creo que es imposible llegar a olvidar o superar la pérdida de una mascota, simplemente aprendes a vivir con ello, porque cuando se van se llevan una parte de tu corazón. Tal vez muchos estén pasando por ese terrible dolor, otros al igual que yo aprendimos a vivir con ese recuerdo y esa esperanza de algún día volver a encontrarlos más allá de la vida.

Me gustaría leer también tu historia con tu mascota, déjame saber en los comentarios cómo se llamaba o cómo se llama si aún tienes la fortuna de tenerlo a tu lado.

12 Replies to “Capítulo #03 – Y una parte de mi corazón se fue con él…”

  1. Me hiciste llorar Pola… Hasta que una noche cuando estaba ya predispuesta a descansar, sentí el corazón salirse de mi cuerpo y partirse en dos literalmente! Desesperada me levanté a verlo y de pronto sentí su piel fría y sus ojos abiertos y perdidos, supe que estaba descansado

    1. Hola mi Lina! gracias por leer… sabes que a mi se me partió más el corazón escribirlo y recordar aquella noche la peor de mi vida. Pero eso demuestra lo sensible y noble que también es tu corazón… gracias amiga por siempre leerme! y comentarme te quiero mucho!

  2. Los mejores amigos, siempre fieles al pie del cañón.
    Tengo un gato y un perro, son tremendos pero no imagino que algún día tendrán que partir.
    Gracias por compartir una historia más de vida, ante una ausencia no hay palabras.

    1. Por supuesto que no hay palabras mi querido! y uno jamás llega a imaginar la vida sin ellos! disfrútalos lo más que puedas… aunque estoy segura que aún les falta muchos años más para compartir contigo 🙂 un abrazo a la distancia! te espero el próximo miércoles.

    1. Otro beso y otro abrazo para ti, se que acabas de pasar por algo similar! y lo siento mucho! lo único que resta es aprender a vivir con su recuerdo! y las experiencias que nos hicieron felices a nosotros y a ellos.

  3. Mi poli.. me hiciste acuerdo de mis dos últimas mascotas que tuve… mis más grandes amigos, tuvieron finales muy feos y en donde tuve que tomar decisiones difíciles y aprender a aceptar esas cosas… recuerdo que en el colegio escribí un ensayo acerca de uno de ellos y terminando haciendo llorar a toda la clase inclusive a mi profesora; algunos amigos míos todavía recuerdan eso. He sufrido mucho con mi amigos de 4 patas porque les he entregado todo de mí y cuando ellos se van, se llevan eso consigo.
    Hoy por hoy tengo un nuevo mejor amigo se llama “chester” y es el más mimado de la casa. Jaja
    Un abrazo y besos poli. #teampola

    1. Hola mi TeamPoli que linda experiencia la que te ha pasado! Y es que recordar a nuestras mascotas es el mejor recuerdo que se puede reavivar ! Por qué significa que siguen vivos en nuestra memoria, un abracito mi Cris gracias por leer este blog !

  4. Te felicito mi Polet por este maravilloso blog; acabo de leer tus notas y realmente me agrada la forma en la que expresas tu forma de ser, y en vista de que amo a los perritos no pude contener unas cuantas lágrimas al escuchar tu historia, ya que he pasado por lo mismo y pues ahora tengo dos hermosas princesas peluditas las que me demuestran cada día su amor incondicional y sus muestras de cariño , lo importante de todo esto es que con el tiempo llegas a tener una conexión súper increíble con ellas que hacen que tu estado de ánimo por más trágico que sea te lo cambien mis dos princesas tienen historias diferentes pero su destino estuvo en permanecer juntas. Es una dalmata y una perrita mestiza que las adoro con mi vida. Es todo cuanto puedo decir y me declaró una fan más de tu hermoso blog y seguidora de el desarrollo de tu vida profesional.

    1. Michuuuu! ❤️ Es increíble como llegan a tener una conexión con nosotros verdad? También me pasó! Y es duro decirles adiós… me encanta la idea que ahora tienes nuevas peluditas que cuidar y de seguro te dan mucho amor x 2 jeje cuídalas muchísimo y disfrútalas!!! te mando un abracito ?

  5. La verdad yo era muy apática a los animales, no tenía mucha relación con ellos me fastidiaba que se lancen y ensucien mi ropa, hasta que un día llegó a mi vida “Rufo” y literalmente cambió mi vida, el y yo somos inseparables y absolutamente todos los días dormimos juntos, a veces por circunstancias de trabajo llego muy noche y el esta molesto y empieza a ladrar como si me reclamara jajajaja…
    La verdad si algo le pasara no se que sería de mi sin el 🙁

    1. Mi Nico! Es verdad cómo llegan a formar parte de nuestra vida ❤️ Y son como novios celosos y cariñosos jajaja me encanta tu historia con Rufo, disfrútalo muchísimo!!! Y cuídalo! Te espero por aquí todos los miércoles!

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